miércoles, 26 de marzo de 2008

Jazz e Internet (perderse en la abundancia)


¡Click! Y me bajé la discografía de Miles Davis. Pero extraño el libro del CD, leerlo de pe a pa, mirar las fotos. Todo está en el monitor, pero no es lo mismo...

5 comentarios:

Félix Amador dijo...

No, no es lo mismo, como no es lo mismo escuchar música en el ordenador que en el sofá, con el libreto en las manos.

Martín dijo...

No, no es lo mismo, coincido. Y además de lo que mencionás (el booklet, el pack, etc.), está el temita de la calidad del audio. Muchas "discografías completas", para ocupar menos espacio (bytes), están en muy baja calidad. Y en la escucha la diferencia queda expuesta. Me pasaron un cd con la discografía de Clifford Brown: es pésima la calidad, hay instrumentos que parecen no estar y, encima, muchos tracks están mal etiquetados.
Acá hay un artículo (en inglés) muy interesante al respecto:
http://www.rollingstone.com/news/story/17777619/the_death_of_high_fidelity/print
Pero sí debo comentar que bajar discos de internet me resulta una excelente manera de evaluar material nuevo. Si me gusta y es "conseguible", lo compro. Y cuando se trata de ediciones independientes locales, con más razón. La otra cosilla que me agrada es bajar recitales no editados, subidos por algún fan que se tomó el trabajito de grabar, trackear y subir.
En fin, creo que no hay como el disco original (y como nunca llego a terminar de hacerles tapita a los discos que copio o paso de mp3 a audio, en mis estantes esas cajitas fantasma quedan fuleras y anónimas).
Saludos,

Martín

Troglo Jones dijo...

Totalmente de acuerdo. Ni es igual ni suena igual. Yo sería incapaz de tener un disco que realmente me gustara que no fuera original. De todos modos, ¿cuánto ocupará la discografía de Miles?

Jeremías Mules dijo...

Si yo creo tambièn lo mismo, que con el paso del tiempo se han perdido muchas cosas. En este caso la calidad de sonido no es la misma y ademàs uno extraña agarrar un cd, ver la revista que contiene en su interior, es como que pierde un poco la gracia.
Nos resulta más fácil y más económico bajarlo por internet, que comprarlo y darle ganancias al artista.
Pero tambièn tiene aspectos positivos, uno con internet puede bajarse toda la discografía del artista preferido en custión de segundos. Como tal es el caso de otros temas que nos interesen .

Esther dijo...

Desde luego mola comprarse los discos, siempre. Sobre todo los buenos discos. Es un placer comprarse música, tener en casa la carátula original. Es lo mismo que comprarse un buen libro. No sería lo mismo tener fotocopias del libro.

Aparte de la calidad de la grabación, es un placer tener la funda original, en su mayoría con muy buenos diseños. Esto no tiene precio.

Hay muchos discos de jazz que, sabiendo que son muy buenos, me los he comprado por su diseño, tan bueno como su música.

Abrazos!